La Escuela de Derecho de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), campus Loja, celebró la clausura del proyecto de vinculación denominado, Guardianes de los Derechos, desarrollado en colaboración con el Centro de Acogida San Jerónimo, administrado por el Centro de Apoyo Social Municipal de Loja (CASMUL), con el objetivo de fortalecer las capacidades de los funcionarios del centro en temas de derechos humanos, protección infantil y atención con enfoque de dignidad y respeto. Este programa integral contribuyó significativamente al desarrollo de habilidades y conocimientos fundamentales para garantizar un entorno institucional más seguro y empático.
El programa de capacitación incluyó una serie de módulos diseñados para sensibilizar a los funcionarios sobre la importancia de tratar a los niños, niñas y adolescentes con la máxima dignidad, promoviendo su bienestar y respetando sus derechos en todo momento. Los temas abordados en las capacitaciones fueron fundamentales para mejorar las prácticas de atención, creando un espacio más respetuoso y comprometido con la protección de los derechos de los menores acogidos.
A lo largo del proceso, los participantes aprendieron sobre la teoría de los derechos humanos y también pudieron aplicar estos conocimientos en su trabajo diario. También incluyó la formación en atención emocional y apoyo psicosocial, esenciales para el bienestar integral de los menores.
Chiriss Jiménez, directora del CASMUL, participó en la clausura del proyecto, destacando la importancia de este tipo de iniciativas en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. En su intervención, resaltó el compromiso del municipio y la necesidad de seguir apoyando programas que fortalezcan la labor de los centros de acogida.
Por su parte, Jimmy Sarango, coordinador del Centro de Acogida San Jerónimo, expresó su satisfacción por los logros alcanzados durante el proyecto y agradeció a la UIDE por la valiosa colaboración. “Este tipo de capacitaciones son fundamentales para mejorar la calidad de la atención que brindamos a los niños y adolescentes que llegan a nuestro centro. Estamos comprometidos con su bienestar y seguiremos trabajando para ofrecerles el apoyo que necesitan”, afirmó Sarango.
El cierre de este programa representa el esfuerzo conjunto por crear un entorno más seguro, empático y respetuoso, y es solo el comienzo de una serie de iniciativas que buscan promover los derechos humanos y el bienestar infantil en la comunidad.



