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¿Cambiará realmente el Turismo?

Carlos Garrido

Docente Tiempo Completo – Escuela de Turismo

Una de las características del turismo desde los años sesenta del siglo pasado, fue la masificación de los destinos, la cual estaba dada por un altísimo flujo de visitantes a atractivos turísticos específicos, tanto de sol y playa como destinos culturales y que llegaban a saturar no sólo la planta turística, sino incluso su infraestructura. A finales del siglo XX, ese tipo de turismo comenzó a ser cuestionado por buena parte de la población, no sólo de los activistas a favor de la conservación tanto de la naturaleza como de los sitios culturales, sino por los mismos beneficiarios y prestadores de servicios. Un ejemplo de este “anti-turismo” se lo vivió en Venecia, uno de los destinos culturales más importantes a nivel mundial que se caracterizaba por mantener inmensas oleadas de turistas que llegaban incluso en un importante número de cruceros cada año. Ahí, la población veneciana y con ella muchos prestadores de servicios turísticos solicitaban a las autoridades un nuevo modelo de gestión de su ciudad, con el fin de reducir de manera significativa el gran número de turistas que solían visitarla.

Sin embargo; no fueron las autoridades sino el COVID 19, (virus que con sobra de méritos se ha ganado ya su puesto en la historia de la humanidad), el que frenó a raya la llegada de turistas no sólo en Venecia, sino en casi toda Europa, Estados Unidos y América Latina, produciendo una crisis en el turismo, solamente comparable con la vivida durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Durante estas doce semanas, muchas han sido las voces que han vaticinado un nuevo tipo de turismo, un modelo donde los turistas evitarán las multitudes en los destinos de mayor demanda, un modelo que impulsará destinos rurales, apartados y con un flujo mínimo de turistas, lo cual dinamizará esos sitios de manera significativa. Sin embargo, algunos hechos nos hacen ver que quizás eso sólo sea una errada proyección: dos semana antes de su reapertura, con un aforo del 40%, Disney Shangai había agotado ya sus entradas; ante el anuncio de abrir sus operaciones en el mes de agosto de este año. Importantes compañías de cruceros a nivel mundial registran ya un gran número de reservas, en la segunda semana de junio, cuando se aliviaron algunas restricciones en la ciudad de New York epicentro de la pandemia en los Estados Unidos, esta ciudad vio llenarse al máximo las playas a las cuales sus ciudadanos solían ir antes de la crisis sanitaria.

Nos preguntamos entonces: ¿cómo están las reservas de los sitios rurales?, ¿cómo están las reservas de los sitios apartados donde no hay cabida para la masificación del turismo?. O no nos hemos dado cuenta que quizás esos sitios fueron las primeras víctimas de esta pandemia, siendo los primeros en quebrar. O quizás no se hicieron estudios serios con datos reales que nos hubieran permitido analizar de mejor manera la demanda real y prever un escenario donde, como se ha ejemplificado, el turismo de masas sigue vivo, y quizás las previsiones hechas para un “cambio en la forma de hacer turismo” solo hayan sido una utopía.