La PA corresponde a la tensión que genera la sangre dentro de las paredes de las arterias, y está determinada por el producto de dos factores: el débito cardíaco y la resistencia periférica total (Tagle, 2018), es decir la fuerza de eyección que ejerce el corazón y la resistencia que hacen las arterias a ese choque de sangre en las mismas. La Hipertensión arterial (HTA) se define como una PAS (presión arterial sistólica) ≥ 140 mmHg o una PAD (presión arterial diastólica) ≥ 90 mmHg medidas en consulta. La presión normal alta se diagnostica una PAS de 130 a 139 mm Hg o una PAD de 85 a 89 mm (Williams, 2019).
La prevalencia de hipertensión arterial (HTA) varía enormemente, a mayor edad mayor presencia. En países desarrollados, más de dos tercios de los adultos mayores padecen de hipertensión arterial (Tagle, 2018) (Williams, 2019). En términos generales, la prevalencia en adultos se sitúa alrededor de un 30-45% y es comparable en todo el mundo en países con ingresos bajos, medios o alto (Williams, 2019)
Debido a su alta prevalencia es muy importante garantizar la medición de la PA de todos los adultos al menos cada 5 años y con más frecuencia en personas con PA normal alta. Cuando se sospeche HTA por hallarse valores de PA altos, se debe confirmar el diagnóstico mediante la medición de la PA en varias ocasiones (Williams, 2019)
La PA elevada fue el principal factor asociado con mortalidad prematura en 2015, tras causar casi 10 millones de muertes y más de 200 millones de años de vida ajustados por discapacidad (Forouzanfar, 2017)
El tratamiento de la HTA incluye tratamiento farmacológico y cambios en el estilo de vida consideradas muy importantes porque pueden retrasar la necesidad de tratamiento o complementar el efecto hipotensor de la medicación. (Williams, 2019). Factores como una mala alimentación, el sedentarismo, la obesidad, el consumo de tabaco y el alto consumo de alcohol provocan alteraciones fisiológicas que derivan en el aumento de la tensión arterial (WHO, 2013)
Por lo tanto, intervenciones en el estilo de vida, como la restricción de sodio, la moderación en el consumo de alcohol, la dieta saludable, el ejercicio regular, el control del peso y dejar de fumar, aportarán beneficios para la salud en general y mayor control de la hipertensión
Aumentar el nivel de actividad física mejora y disminuye de manera significativa los valores de TAS desde 4 y hasta 9 mmHg, así también la pérdida de peso, en presencia de sobrepeso u obesidad, ayuda a controlar y disminuir significativamente los niveles de TA. Se ha observado que la disminución de 1 kilogramo de peso puede reducir entre 1.3 y 1.6 mmHg en TA (Méndez, 2015)
Objetivos del tratamiento para la PA medida en consulta
- El primer objetivo recomendado del tratamiento es reducir la PA a < 140/90 mmHg en todos los pacientes y, si el tratamiento se tolera bien, el objetivo se debe bajar a 130/80 mmHg o menos para la mayoría de los pacientes
- Para la mayoría de los pacientes menores de 65 años tratados, se recomienda reducir la PAS al intervalo de 120-129 mmHg
- Para los pacientes mayores (edad ≥ 65 años) en tratamiento antihipertensivo, se recomienda un objetivo de PAS en el intervalo de 130-139 mmHg (Williams, 2019)
- Tratamiento de la HTA: intervenciones en el estilo de vida
- Se recomienda restringir la ingesta de sal a < 5 g/día
- Se recomienda aumentar el consumo de verduras, frutas frescas, pescado, frutos secos y ácidos grasos no saturados (aceite de oliva), se aconseja un bajo consumo de carne roja y consumo de productos lácteos bajos en grasa
- Está indicado el control permanente del peso corporal y circunferencia e la cintura sobre los rangos de IMC > 30 (obesidad) o circunferencia de cintura > 102 cm los varones y > 88 cm las mujeres respectivamente. Es muy importante mantener un IMC saludable (alrededor de 20-25) y una circunferencia de cintura adecuada (< 94 cm los varones y < 80 cm las mujeres) para evitar obesidad, reducir la PA y el riesgo cardio vascular (CV)
- Se recomienda el ejercicio aeróbico regular (al menos 30 min de ejercicio dinámico moderado 5-7 días a la semana)
- Se recomiendan dejar el tabaco (Williams, 2019)
- Comer verduras, frutas y cereales integrales.
- Incluir productos lácteos sin grasa o bajos en grasa, pescado, aves, frijoles, nueces y aceites vegetales
- Limitar los alimentos con alto contenido de grasas saturadas, como las carnes grasas, los productos lácteos enteros y los aceites tropicales como el coco, el palmiste y los aceites de palma
- Limitar las bebidas y los dulces endulzados con azúcar. (Sosa, 2010)
