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MUEVAN LAS INDUSTRIAS, PRENDAN LOS FOGONES

Diego Albán, Msc. en Operaciones y Seguridad Industrial
Docente – Escuela de Gastronomía

Jorge Rey es chileno y lo apostó todo por su sueño de cocinar y tener su propio restaurante.

Durante 5 años todo pareció consolidarse hasta que, hace algunos días, me dijo que ya no tiene ganas de vivir, la pandemia arruinó su negocio y su esposa le ha pedido el divorcio.

Según el Ministerio de Turismo de Ecuador, más de 477.000 personas trabajaban antes de la pandemia en el área de hospedaje, turismo y restauración. Si consideramos que el número de locales cerrados es del 21% del total, estamos frente a más de 100.000 cocineros, meseros, guías y amas de llave en el desempleo. La pandemia arrasa con los empleos alrededor del mundo y sus consecuencias se prevén aún más devastadoras si consideramos que hay un número enorme de gente que desde la informalidad opera y mueve la industria de los alimentos y bebidas, hospedaje y servicios turísticos.

La ley de apoyo humanitario, impulsada por el gobierno en este contexto, ha acelerado la destrucción del sector dejando en la indefensión a los trabajadores frente a abusos empresariales, pero también dejó de lado a los empresarios que en lugar de impuestos necesitaban incentivos y que al menos necesitan reglas claras y no experimentos que superponen el interés de impacto político frente a acciones según los indicadores económicos.

En publicidad gubernamental se promocionan microcréditos de reactivación con intereses a 36 meses como herramienta financiera, que parece haber sido creada para el fracaso, 5% de interés sobre 500 dólares como lo anuncia la banca estatal es absurdo ya que no soluciona ni la liquidación de un empleado mucho menos reactiva un negocio. Quienes pertenecemos al área de alimentos y bebidas sabemos que el capital rotativo de un negocio debe ser el equivalente al menos al 50% del valor monetario de los activos fijos del negocio cuando de cocina se trata. Además, con el cambio de autoridades de la banca pública se avizora que estos créditos ni siquiera serán entregados ya que son una amenaza a la banca comercial de primer piso que se frota las manos con la reestructuración de deudas de los ciudadanos.

Los cocineros y meseros son personas que se caracterizan por su templanza en grandes jornadas de trabajo y para luchar contra las adversidades, pero hoy frente a una situación que altera a la sociedad todos los días caminan se encuentran en el abandono de un estado que dijo que el turismo sería la base de su desarrollo. ¿Qué hacer? Como ciudadano exija a las autoridades apoyar al empresario y como consumidor apuéstele por los pequeños negocios, a emprendimientos locales, pagando lo justo al productor y haciendo turismo primero en nuestro país.

Lo mismo piensa el Chef Jorge Rey, pero por lo pronto debe luchar para encontrar un trabajo que le permita renovar su visa de trabajo en Ecuador e intentar encaminar su vida sin dejar de hacer lo que mejor hace, cocinar.

En la Escuela de Gastronomía estamos #HechosDeSentidos

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